jueves, 16 de marzo de 2017

A Chabuca

    Coincidiendo con el lanzamiento al mercado de un precioso álbum conmemorativo, producido y dirigido por la conocida melómana y conductora de radio y televisión Mabela Martínez –con la valiosa colaboración de Susana Roca Rey, Manuel Garrido Lecca y Edu Olivé–, titulado como el encabezado de este artículo, el Ministerio de Cultura ha tenido la feliz iniciativa de declarar patrimonio cultural de la nación a la obra musical de la notable compositora Isabel Granda Larco, llamada popular y sencillamente Chabuca Granda.
    Se trata, en verdad, de dos acontecimientos en paralelo que destacan y valoran el legado y la trayectoria de una artista que durante más de medio siglo se ha ido instalando en el alma y el corazón de los peruanos –y también de los latinoamericanos– gracias a una obra musical que ha enriquecido grandemente el acervo del cancionero patrio. Su singular maestría para la creación de logradas piezas musicales en los más variados ritmos y géneros del Perú y Latinoamérica, más el fructífero aprovechamiento de influencias foráneas –como el bossa nova y el jazz– han producido más de un centenar de composiciones, dotadas de una música de gran calidad y unas letras insufladas de un intenso aliento poético.
    Chabuca es como una cronista social del Perú, que va describiendo en su ingente producción discográfica todos esos repliegues espirituales y tradicionales de lo criollo, esencialmente, con algunos atisbos de sonoridades andinas, región en la que nació, accidentalmente, hace ya casi un siglo. Sus letras reflejan, o mejor retratan, esos cuadros variopintos del ser peruano, del ser limeño, las cadencias sentimentales y emocionales de personajes representativos de la idiosincrasia costeña, principalmente, así como una visión bucólica de ciertos paisajes con fuertes acentos de crítica social. Nunca aceptó recalar en el facilismo de los tópicos consabidos del amor romántico, una veta explorada hasta la saciedad y de la cual sólo puede extraerse apenas un puñado de piezas rescatables. Deliberadamente ella esquivó esa tentación, consagrándose a una poesía de lo cotidiano, descriptivo de los seres y de los lugares, que resaltan a través de sus matices de lírica ternura y encanto.
    Connotados intérpretes del ámbito internacional han sido partícipes de este peculiar homenaje. Convocados por aquellos reconocidos estudiosos y productores, las voces de Ana Belén, Rubén Blades, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Dulce Pontes, Jorge Drexler, Kevin Johansen, Pasión Vega, Lidia Barroso, Iván Lins, Juan Carlos Baglietto y Javier Lazo, le dan brillo, en interpretaciones únicas, a las más emblemáticas canciones de la creadora peruana, dando como resultado un producto heterodoxo pleno de belleza y virtuosismo, pues además cuenta con la participación de una gama de instrumentistas, entre españoles y latinoamericanos, de primer nivel.
    Tanto en la ceremonia llevada a cabo en el Gran Teatro Nacional, donde expositores de gran solvencia académica y artística esbozaron y explicaron el significado trascendente de la obra de Chabuca, como en el disco que ya está circulando y escuchándose en selectos espacios de la radio y los medios virtuales, la figura de la compositora emerge impecable e inmortal como la artista más representativa de la música peruana de la segunda mitad del siglo XX,  cuya herencia estética se prolongará en el tiempo como una de las joyas de mayor valor en el horizonte de la cultura nacional.


Lima, 6 de marzo de 2017. 

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