martes, 12 de febrero de 2013

Cuentos del dragón amarillo


     El prodigioso azar puso en mis manos un maravilloso libro de Guillermo Dañino: 20 cuentos chinos y un dragón  amarillo (Alfaguara, 2004), texto breve que he disfrutado en sucesivos e intensos días de pleno gozo y sabiduría. Su autor es un reconocido sinólogo peruano que ha vivido durante muchos años en la China, donde ha realizado diversas actividades que han nutrido su conocimiento y su experiencia de esa milenaria cultura.
     Los relatos que integran la colección están escritos a manera de parábolas o fábulas, con un fin eminentemente aleccionador, mas ello no impide que se puedan leer también como sabrosas historias de gran contenido literario y poético que enriquecen el espíritu. Los cuentos más logrados, según mi parecer  -y por supuesto los que más han sido de mi gusto-, son “El hombre superior”, “El tonel mágico” y “Afanti”. Todos ellos resuman esa vieja y ancestral sabiduría de una de las civilizaciones más singulares de la humanidad.  
     Conocí a Guillermo Dañino en ocasión de que brindaba una conferencia sobre la cultura china en la sede del Instituto José de la Riva Agüero de la PUCP, en el año 2008 aproximadamente, cita a la que acudí ansioso por escuchar de viva voz al gran difusor de los poemas, los proverbios y la inmensa cultura del país amarillo. Como era previsible, fue una extraordinaria jornada en la que nuestro autor compartió con sus impávidos oyentes toda su experiencia en esas lejanas tierras.
     Contó anécdotas divertidísimas, como aquella de cuando actuó de embajador norteamericano en una película china, así como incidentes cotidianos que vivió durante su larga estadía en el oriente. Pero hacían ya varios años que sabía de la existencia de Guillermo Dañino por un programa radial en el que disertaba sobre su tema preferido, donde, entre otras cosas, mencionaba su precioso libro de proverbios chinos de reciente publicación, titulado La abeja diligente.
     Explicaba al auditorio la trascendencia moral del pensamiento filosófico de Confucio, cuyas enseñanzas y principios poseen todavía una plena vigencia en la China de estos tiempos. Y justamente es el gran filósofo y pensador chino el que aparece como personaje de numerosos cuentos del libro que comento, en una demostración cabal del gran influjo religioso y ético que ha ejercido el sabio chino en su sociedad a lo largo del tiempo.
     El ingenio, la agudeza y la gracia están presentes en este manojo de cuentos que según el autor le fueron revelados por un dragón amarillo, situación ya de por sí fantástica que nos desvela la naturaleza lúdica y mágica de las historias. Sucesos que ocurren en algún rincón del extenso territorio del Imperio, descubren ocasiones propicias para la enseñanza y el aprendizaje de la vida.
     Como muestra mencionaré el cuento “Afanti”, una serie de relatos cortos que tienen como protagonista a un viejito de turbante y larga barba blanca, que montado en su asno recorre la región de Xing Giang y es muy conocido por los uigures. En uno de esos relatos Afanti se encuentra con un mendigo que le pide ayuda, pues un rico abusivo le quiere cobrar simplemente por oler el aroma de los platillos que vende en su restaurante. Afanti le dice que no se preocupe, que él va a pagar esa deuda. El día que el mendigo es citado por el juez acude con Afanti, quien se presenta como su hermano y reitera ante el juez que asumirá la deuda que aquel supuestamente ha contraído con el rico. Enseguida saca una bolsa con monedas y se acerca donde el rico, la agita en el oído de éste y le dice que la deuda ha sido cancelada. Antes de que el rico reclame, Afanti razona que así como él pretende cobrarle a su hermano por el aroma de la comida de su restaurante, por qué no puede aceptar que éste le pague con el sonido de las monedas de la bolsa. “Estamos a mano”, concluye Afanti. Brillante conclusión de un razonamiento perfecto.
     De este jaez son los demás cuentos del volumen, fascinantes, sorprendentes, luminosos. Es una suerte encontrarse cada tanto con un dragón amarillo para oír hermosos y sabios relatos sobre la vida de los hombres, sobre los arduos laberintos que entre ellos se entretejen, y la manera tan ingeniosa y contundente de encontrarles una solución.

Lima, 10 de febrero de 2013.   

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