lunes, 11 de marzo de 2013

¡NO!


     Estamos ad portas de presenciar uno de los sucesos más bochornosos, antihistóricos y políticamente perjudiciales para la ciudad de Lima y sus 9 millones de habitantes. La absurda campaña para la llamada revocatoria, cuyo objetivo central es traerse abajo la gestión edil de Susana Villarán, tiene visos de alcanzar un triunfo que terminará sepultando los últimos vestigios de decencia, honestidad y calidad democrática que ha sido el mejor señuelo de la alcaldesa en estos dos años de administración municipal.
     No se trata de defender tampoco a rajatabla la labor que al frente de la Municipalidad de Lima viene llevando a cabo la lideresa del Frente Social (FS), sino de contrastar con los intereses en juego que se mueven bajo la manga y los bolsillos de esa sarta de mafiosos y corruptos que muy bien se han parapetado tras la campaña a favor de la revocatoria para luego poder medrar a sus anchas.
     Desde luego que ha habido errores que se han cometido en la actual administración, pero esto igualmente ha sucedido en periodos anteriores, y a ninguno de los que ahora hacen tanta alharaca se les había ocurrido plantear una medida como la de ahora. Además, no existen razones de peso, decisivas, contundentes, clamorosas, para exigir la vacancia del sillón municipal. Pues ha bastado el simple capricho de un grupo de personajillos siniestros, y una ley a todas luces imperfecta y contrahecha, para disparar este engendro de proceso que se apresta a coronar la ignominia más trapacera de los últimos tiempos.
     Leyendo todas las sandeces que han dicho los promotores del Sí, como la que profirió hace unas semanas la vocera aprista de la revocatoria, la exministra y excongresista Nidia Vílchez, compruebo, espantado e indignado, que quienes están a favor de esta innoble causa son, en su gran mayoría, gente sin escrúpulos, para quienes, como lo indicaba claramente el polémico Maquiavelo, el fin justifica los medios. La viñeta publicada en un medio local hace unos días por el talentoso caricaturista Carlos Tovar no puede ser más elocuente. En ella se puede ver al inefable pastor Humberto Lay, presidente de la Comisión de ética del Congreso de la República -nada menos-, presentando a los preclaros rostros del Si, exhibiendo cada quien su bien ganado prontuario en la comisión de diversos delitos y faltas, que para el líder religioso en mención deben ser seguramente simples pecadillos de juventud.
     Pero tienen también, en el periodismo, quien los defienda, empezando por ese peregrino columnista que sin empachos se declara “hombre de derecha” y que, según reza su publicación de marras, desayuna diamantes. Dice, el muy zafio, que le repugna la “izquierda progresista” -lo cual es una obviedad, siendo como es el tal señor un protohombre de la derecha nacional-, su visión del mundo, y que no le gusta que le impongan el modelo único de la “ciudadanía” que preconiza aquella. Al final pregunta, desafiante y muy suelto de huesos: “¿Alguien tiene algún problema con ello?” Habría que decirle que No, lo único nomás que su posición de rebelde de derecha, de contestatario de las cavernas, es todavía peor de lo que tanto dice rechazar; además, claro, de prestarles el guano de sus ideas como abono ideológico a los benditos revocadores y sus aviesos designios.
     Así planteadas las cosas, solo resta esperar que el voto consciente del ciudadano responsable eche por los trastos esta pretensión ridícula de una gavilla de individuos con un inmenso rabo de paja que se han apandillado para crear más problemas a la ciudad de los que ya tiene. Además del inútil despilfarro que ello significa para el erario nacional, de las consabidas molestias para todos quienes deseamos un domingo apacible y reparador en la comodidad de nuestros hogares, esta consulta popular, forzada y conseguida a través de misteriosas triquiñuelas legales, solo servirá para instalar en el acervo político nacional la figura sinuosa de un capricho personal elevado a la categoría de práctica consagrada.
     Finalmente, Lima no puede la ser la víctima de un probable triunfo de los revocadores, retrasando aún más las obras en camino y las reformas emprendidas por Susana Villarán. Un No rotundo debe acompañar este domingo 17 a quienes vayan a votar para cerrarles el paso a los oscuros promotores de la consulta de marras; No al desgobierno que acarrearía la victoria de los impresentables, No al caos que traería consigo la vacancia de la alcaldía, No a la corrupción que representan los prontuariados del sí, No a la mafia que desesperadamente ansía volver al poder municipal para ocultar sus fechorías pasadas y para continuar lucrando con sus turbios negocios privados.

Lima, 9 de marzo de 2013.  

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